martes, 1 de septiembre de 2009

¿Como me pongo?

Hay que gente que se aburre y de qué manera, pero eso no es lo peor hay otros que no saben qué hacer y miran, otros, más aburridos que los anteriores se dedican a medirlo todo, y juntándolo todo, os preguntareis que es lo que tenemos ¿verdad?. Pues ni más ni menos que las estadísticas sobre cuanto duran las relaciones sexuales. Os juro que debe ser algo muy parecido a eso.

Según las estadísticas las relaciones sexuales duran…. Mirad blogeros las relaciones sexuales duran (tirando de tópicos) lo que dura dura, o lo que el cuerpo aguante, y ya está, porque estas estadísticas tan frías no tienen en cuenta muchas cosas, y que son verdad y que están ahí, como por ejemplo, que si soy hoy no he querido ni mirar el saldo de la cuenta, que si date prisa por que vienen los niños, que si tu madre todavía no está dormida, que si ¿no se habrá roto el condón?, vaya mañana en el trabajo, que dolor de espalda tengo, estoy muerta, entrevista de trabajo, etcétera, etcétera.

Por eso lo único que nos queda para contrarrestar el efecto “vida misma” es la imaginación.

Si, imaginación. Me refiero a todas esas cosas que nos pasan por la cabeza y que siempre pensamos que son imposibles, o que, “uy, yo no me veo haciendo eso”. Miedos, tabúes y comodidad son los eternos enemigos de la imaginación, efectivamente si no lo pruebas jamás te veras haciendo eso. ¿Es malo practicar sexo en la oficina?, ¿o en el vestuario de un gimnasio?, ¿en la oscuridad de un cine?, ¿o en medio de la naturaleza?, ¿vestida con un traje de época?, ¿ataviado con cuero hasta las cejas y las nalgas al aire?. Lo bueno que tiene el sexo es que crea intimidad y la intimidad es sinónimo de complicidad. Todo vale, siempre que todos quieran.
Y no podemos olvidar el otro gran baluarte de la imaginación. El cómo. Si, el cómo me gustaría hacerlo así, pero debe ser imposible, o que “eso son cosas del kamasutra”. Ah el kamasutra, que idealizado tenemos a ese libro, del que solo vemos los dibujos que los acompañan con cara de extrañeza, pensando “¿eso se puede hacer?”.

En realidad, poses circenses a parte, si os paráis a pensar, el kamasutra no es ni más ni menos que “i m a g i n a c i ó n”; y si hace tantos años aquellos sesudos asiáticos eran capaces de pensar en cómo disfrutar del más preciado juego de sociedad que por entonces disponían, su cuerpo. ¿No somos capaces ahora de por lo menos añadir algo a tan famoso libro?.

Yo el primero, una de mis posturas favoritas es colocar a mi pareja acostada de costado dándome la espalda, con la pierna superior flexionada le penetro desde atrás, al tiempo que acaricio su clítoris con mi mano derecha y apoyado sobre el codo izquierdo permito a mi boca que se encargue de sus pezones, aunque siempre acabamos con ella remontando desde esa posición a la cuatro patas y el resto es fácil de imaginas. ¿Qué te parece?, ¿Puedes aportar alguna variación que lo haga aún más placentero?. Estamos esperando tu aportación, así que no dejes de venir por aquí con tu idea.

1 comentario:

juanfe dijo...

Tu postura tiene buena pinta pero a mi la que más me gusta es cuando mi chica se sube encima y cabalga meneando sus caderas adelante y atras, mientras yo le acaricio los pechitos.

Me encanta ver las caras que pone.